Defendiendo la piratería.

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Yo ho, yo ho…

Todos lo hacemos pero pocos lo admitimos, y muchos lo resienten. Ya seas un pirata orgulloso -como yo- en busca de razones para confirmar tu postura, o un marinero arrepentido que busca justificación para sus actos, continúa leyendo.

Se le llama piratería al acto de reproducir contenido protegido por leyes de propiedad intelectual sin autorización de su titular, ya sea con o sin fines de lucro. Los contenidos son de variadas naturalezas, siendo la música la más popular, pero igual existe un sector pirata importante en películas y software.

Diferentes estudios estiman que la tasa de piratería global (porcentaje de propiedad pirateada dentro del total instalado/reproducido) se encuentra entre el 20 y el 40 por ciento, y creciendo. Sin embargo, a pesar de su popularidad y uso generalizado, el discurso dominante en medios y política condena la piratería de contenido citando causas diversas, mismas que intentaré identificar y contradecir.

Propiedad Intelectual como un derecho.

El argumento principal contra la piratería es el que considera que las ideas y creaciones novedosas -o bien, los derechos a explotar las mismas- son propiedad de sus autores, y que esta propiedad no es menos válida que la propiedad habitual que se tiene sobre objetos y otros derechos. El argumento ha sido llevado a extensiones cuestionables, siendo la propiedad intelectual llamada un derecho “humano y social” por diferentes organizaciones internacionales. De aquí se desprende la intención de equiparar la piratería con el robo.

Considero que el primer error a aclarar es el de considerar a la propiedad intelectual como derecho humano, en palabras simples, un derecho humano es uno que cada persona tiene por el simple hecho de existir, sin importar su situación personal o el contexto en que se encuentre, de aquí se desprenden muchas cualidades como la inherencia y la inalienabilidad, pero hay una que es frecuentemente y tal vez intencionalmente ignorada: la intemporalidad.

La doctrina legal nos dice que los derechos humanos no son concedidos por el Estado u organismos, sino son descubiertos, esto quiere decir que existen independientemente de que lo sepamos o no, y les ofrecemos protección legal según nos percatemos de su existencia. De aquí se desprende su intemporalidad, de la inherencia se puede deducir que cada derecho humano ha sido propiedad del hombre desde el momento en que existe como especie, y permanecerá con el hasta que se extinga.

Es por eso que la propiedad intelectual no puede ser un derecho humano, la noción de un cavernícola teniendo y reclamando derechos sobre el diseño de la rueda o el martillo es ridícula, mientras tanto, no existe tal problema si pensamos en el cavernícola teniendo derecho a la vida o a la libertad, aún si estos no fueran intelectualmente concebidos o respetados en su época.

De esta forma, la propiedad intelectual se une a la numerosa lista de derechos que falsamente están siendo llamados derechos humanos, pero esto es de esperarse cuando el reconocimiento de conceptos jurídicos y morales se deja a cargo de organismos políticos.

Dado que no podemos considerar a la propiedad intelectual como derecho humano, tenemos que reconocerla como lo que en serio es: una ficción legal. De la misma forma que las sociedades civiles y mercantiles, el Estado crea esta ficción para proteger ciertos intereses, en este caso, el del autor de la idea, ofreciéndole el monopolio sobre la explotación de la misma.

Ya situada la propiedad industrial como un derecho no humano, sino un derecho creado por el Estado, queda preguntarnos si debería existir. Por medio de este artículo respondo en negativo.

Siguiendo al próximo punto. La propiedad intelectual, ¿Es equiparable a la propiedad material? y por consiguiente, ¿Es la piratería lo mismo que el robo?

A esto también me opongo, puesto que la propiedad intelectual y material tienen una diferencia irreconciliable, la escasez. Es una realidad económica y física que vivimos en un mundo limitado pero con deseos y necesidades ilimitadas, y la verdad es clara: al menos por ahora, no alcanza para todos, a esto se le llama vivir en escasez y esta existe hasta en el lugar más próspero.

La propiedad material nace de la escasez, no hay para todos, así que nos dividimos lo que hay en partes de las que cada quien será responsable. Yo tengo mi casa y tu tienes tu auto, y acordamos respetar este vínculo de propiedad, así como intercambiar voluntariamente por lo que nos haga falta.

La propiedad intelectual no vive en este concepto, mientras que la propiedad material es de uso exclusivo -si yo como un sándwich tú no puedes comerlo- la propiedad intelectual no tiene esta limitación, el que yo escuche una canción no imposibilita a otras personas para escucharla, la canción no se gasta ni se agota. La propiedad intelectual, al tratarse de ideas y diseños que pueden ser reproducidos indefinidamente no lidia con la escasez, y si no hay escasez la propiedad no tiene sentido.

Esto pone en evidencia el error de equiparar a la piratería con el robo, puesto a que el piratear una canción o película no priva al autor de su obra, sino que crea una copia, donde había una canción, ahora hay dos.

El argumento podría hacerse de que se está privando al autor de su ganancia, pero este no tiene mérito. Para poder considerar a la piratería como robo, primero tendría que -erróneamente como anteriormente se observa- equipararla con la propiedad material. Pero ¿Qué pasaría si pudiéramos piratear propiedad material?

Supongamos que compro una manzana en el mercado, la llevo a mi casa y la pongo en una máquina de clonación, donde antes había una manzana ahora hay dos, tres, cuatro. Es cierto que la manzana fue cosechada por el granjero, y que al clonarla le estoy privando de ganancias futuras, pero, ¿Llamaríamos a esto robo? Por supuesto que no, y por consiguiente, tampoco lo es en el caso de piratear cualquier otra obra.

Argumentos Utilitarios

Como el título sugiere, el otro lado del argumento anti-piratería viene de las consecuencias de la práctica, así como las consecuencias del respeto a la propiedad intelectual. Los detractores, especialmente los que tienen interés personal en el respeto a la propiedad intelectual, argumentan que la piratería es dañina para la industria, tanto para los grandes productores y artistas, como a los pequeños e indies que quieren salir adelante.

En lo que compete a los grandes productores, es un hecho innegable que la piratería les afecta, la pregunta que propongo es ¿Tiene eso algo de malo?

Como mencioné anteriormente, la propiedad intelectual es un monopolio que el Estado le proporciona al titular de una obra. Sin este es obvio que la industria musical -por ejemplo- no existiría como la conocemos, pero, ¿Debería existir? El hecho de que esta se vería afectada por la falta de este monopolio no quiere decir que dejaría de existir una industria musical, o bien, que dejarían de existir músicos, después de todo, la mayoría de la población trabaja sin propiedad intelectual a su nombre, y no nos va tan mal, de ninguna manera estamos muriendo sin ellos, como tampoco lo haría la industria musical. La propiedad intelectual no protege a los artistas establecidos, los hace ricos, ¿Es una tarea del Estado hacer ricos a los artistas y productores? No lo creo.

Y ¿Que sucede con los pequeños artistas indie? Los que luchan todos los días para sobresalir y alcanzar la fama, supuestamente son los más afectados por la piratería, puesto a que es bastante caro producir y promocionar material, la piratería evita que estos puedan recuperar estos costos y más.

Si acaso es cierto que si alguien necesita ganar de su material es el pequeño artista, esto no es lo más importante, lo que más necesitan estas personas es exposición, y al principio de su carrera la remuneración y la promoción están peleadas.

Digamos que eres una persona dispuesta a comprar un disco musical, tienes la opción de comprar el nuevo disco de un artista ya establecido, que conoces y que disfrutas, o usar ese dinero en comprar el primer disco de un desconocido. No es descabellado pensar que la mayoría de las personas elegirían la primera opción, trabajaste duro por ese dinero, y prefieren gastarlo a lo seguro, nada en contra del nuevo artista, tienes ganas de escucharle pero simplemente no puedes arriesgar tu dinero así.

Esto pone al pequeño artista en un predicamento, necesita que la gente le compre sus discos, pero para que la gente le compre los discos necesita primero conocerlo. Algo debe romper este círculo vicioso, y ahí entra la piratería, el descargar música por la que no hubieras pagado te permite conocerla, conocerla te permite disfrutarla, y disfrutarla te lleva a difundirla, hablar de ella con otras personas, pasarles la canción para que ellos la tengan y hagan lo mismo, de esta forma -y si el artista es bueno- puede crearse un grupo de fans que estarían dispuestos a comprar el próximo disco.

Mi argumento se apoya en que muchas veces son los mismos artistas -tanto grandes como pequeños- los que proporcionan su música gratis para tener mayor difusión, tal es el caso de los demos que se regalan en eventos y se envían a productores, o de sitios como MySpace. El proporcionar su material gratis, sabiendo que esto serviría para difundirlo es una táctica antigua y probada.

Confiado en que logre desmentir los anteriores argumentos cortaré el artículo aquí y me retiro a Port Royal.

“Sí es sí” Violación y Consentimiento

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Ninguna persona razonable tendra problema con la idea de que el consentimiento es esencial al momento de tener una relación sexual,  sin embargo, una nueva ley en California está llevando la idea a extremos insensatos.

Con la intención de atacar el problema de las violaciones en los Campus Universitarios, la SB967, también llamada ley “Sí es sí” (Yes means yes), exige que todas las universidades de California que reciban apoyos gubernamentales (todas las públicas y algunas privadas) deben cambiar su concepción sobre cómo se otorga el consentimiento al tener una relación sexual.

“Sí es sí” se refiere a que el consentimiento a tener relaciones debe ser explícito o afirmativo, esto representa un alejamiento radical del estándar mundial de “No es no”, el cual presume la falta de resistencia (salvo factores como intoxicación o intimidación) como consentimiento. De manera simple, ahora los estudiantes tendrán que dar su consentimiento para que el acto no se considere violación, en lugar de solo no oponerse.

Como era de esperarse, la medida ha tenido gran apoyo entre demócratas, universitarias y escritoras feministas, sin embargo, la realidad es que carece de cualquier sentido social y legal.

Socialmente hablando, considera el primer beso entre un hombre y una mujer, es momento usualmente tenso, ya que ninguno de los dos involucrados sabe con seguridad si la otra lo quiere, sin embargo es ampliamente aceptado que el beso “se roba” no se pregunta, el pedir permiso para besar mata “el momento”.

¿Cómo aplicaría esto con la ley? Aun cuando el lenguaje legal contempla la expresión no verbal del consentimiento, Bonnie Lowenthal, una de las autoras de la ley expresó que el consentimiento afirmativo significa que la persona “debe decir que sí”, esto complica la situación debido a que la ley establece que el consentimiento puede ser retirado en cualquier momento. ¿Te imaginas tener que parar cada tres minutos para preguntarle a tu pareja si aún tienes permiso?

Desde un punto de vista legal la medida sienta un precedente peligroso debido a que su interpretación puede considerarse como una transferencia de la carga probatoria hacia el acusado, esto debido a que normalmente la persona que acusa tiene que probar su palabra, mientras que el acusado no está obligado a probar su negación, excepto cuando esa negación involucre una afirmación. A esto se le llama la presunción de inocencia.

De esta forma, mientras que bajo “No es no” el acusado podía basar su defensa en “No lo hice” y ser inocente hasta probado culpable, la nueva ley puede llegar a ser interpretada por la corte como si requiriera que el acusado pruebe que la presunta víctima dijo que “Sí”.

Yo me pregunto, ¿Cómo pruebas que una persona dijo “sí”? Lo único que se me ocurre es un video, o una grabación, lo que es desagradable y solo traería más problemas legales, o bien, podemos exigir que se firme un contrato notariado y darle el tiro de gracia al sentido común y al romance.

Se debe subsidiar la cultura? Analizando al FCE

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“Vida, Libertad, y Octavio Paz?”

La serie de entrevistas organizadas por el Fondo de Cultura Económica (FCE) al presidente Enrique Peña Nieto dieron mucho de que hablar en varios temas, uno de los puntos de discusión que nacieron del evento fue la labor del FCE, de manera específica: ¿Qué tiene que hacer el FCE organizando entrevistas al Presidente? Resulta extraño que una institución dedicada a labores de difusión cultural realice este tipo de eventos, muchos se preguntaron si no es una señal de partidismo y promoción indebida del Presidente, y si el FCE había sido infiltrado y corrompido, y por consiguiente, ¿Cómo salvarlo?; el columnista Leo Zuckermann fue más allá al preguntarse por que existe el FCE en primer lugar, y si era momento de cerrarlo.

Como era de esperarse las críticas no tardaron en llegar, como bien menciona Zuckermann la labor del FCE es dudosa, no hay mucha explicación para la existencia de una institución pública dentro de un mercado donde la iniciativa privada se encuentra haciendo un buen trabajo. Pero la defensa al FCE iba más allá que solo un análisis de resultados, es cuestión de ideología.

Para ciertos sectores de la población el FCE representa una victoria ideológica, es un icono del “Estado Social de Derecho”, en el que el gobierno se adjunta responsabilidades más allá de la protección de la vida, libertad y propiedad de los ciudadanos e intenta velar por su bienestar, en especial por aquellos a los que el mercado les ha fallado. El FCE, por lo tanto, se lanza al rescate intelectual de las clases pobres.

Esta postura, aún cuando fallida en mi opinión, resulta muy útil para mi intención con este artículo: En una sociedad cada vez más guiada por un utilitarismo tácito, es importante detenernos a pensar sobre las implicaciones filosóficas de cada acto, siendo el FCE un ejemplo perfecto.

Creado en 1934, el Fondo de Cultura Económica nace con un fin apegado a su nombre, el de “difundir los textos fundamentales en materia económica”, mismo que rápidamente se expandió para incluir la promoción de las artes en general. El objetivo era claro: El mercado no está satisfaciendo el fin mencionado con suficiente eficiencia, por lo tanto el Estado tiene que encargarse.

A primera vista, y a medida en la que se cree el argumento a favor, el FCE parece ser una institución noble, una que solo necesita planchar sus recientes arrugas, sin embargo, existen peligrosas implicaciones dentro de su existencia, todas originadas de su carácter como institución pública.

La influencia que pueda ejercer una instutución privada en la sociedad rara vez llega a niveles preocupantesd debido a que carece de carácter coercitivo, la gente puede decidir si deja que esta afecte su vida. En el caso de una casa editorial privada, esta tiene plena libertad para publicar lo que quiera, dándole preferencia a cualquier libro por razones de línea editorial o por lucro, ninguna es preocupante, ya que aún si es parcial a una ideología en específico, nadie se encuentra obligado a hacer negocios con ella, y si tiene fines de lucro simplemente le da a la gente lo que quiere.

Por otro lado, la labor de una editorial pública muy diferente, primero que nada, al no tener fines de lucro, no puede basarse en simples análisis de mercado para decidir que publicar, sino tiene que ir más a fondo y ser más estricto, definir términos, he aquí el problema.

La vida académica y cultural florece en lo privado; en lo privado la definición de “cultura” no existe, al menos de manera universalmente aceptada, mucho menos análisis cualitativos sobre si una obra es más importante o superior que la otra, abundan opiniones pero todo se revuelve dentro de un denso ambiente de subjetividad, donde mucho se dice pero poco se acepta. Lo mismo pasa con la ciencia, en especial la economía, una semana de lectura en cualquier ámbito es suficiente para entender que muy pocas cosas son aceptadas y reconocidas por la totalidad de los expertos del área, pero esto no es algo malo, sino todo lo contrario, el proceso de posición y oposición es vital para el desarrollo de la ciencia.

Para fomentar la cultura, el FCE tiene que tomar muchos pasos cuestionables, primero que nada el definirse a sí mismo que exactamente es la cultura, posteriormente deberá tomar esa definición de “cultura” y encontrar las obras que se adecúan a la misma, ignorando las que no; posteriormente tendrá que calificar estas obras y publicar las que considere como mejores, debido a que no puede publicar todas, idem con el área científica; estas son las mismas preguntas que frecuentemente se responden en el sector privado,  pero con una grave diferencia.

Cuando un ente privado responde estas preguntas, tu eres completamente libre de estar en desacuerdo, a no comprar lo que publique y a limitar el grado en que esa publicación puede afectar tu vida personal. Cuando lo hace el FCE esto no es posible. El FCE representa al gobierno, y la opinión del gobierno es coercitiva, puedes estar en desacuerdo con la FCE, pero eso no evitará que use parte del dinero que pagaste como impuestos para su financiamiento, incluyendo el subsidio a esos libros que representen la respuesta a la que te opones.

La respuesta del FCE abre camino a más preguntas: ¿Es la cultura subsidiada por la FCE superior?, de no serlo, ¿Por qué subsidiarla?, o peor aún, ¿Qué pasa con la cultura no subsidiada? ¿Es inferior? ¿No merece ser fomentada? ¿Debería ser ignorada o prohibida?

El FCE tiene un poder que nadie de nosotros tiene: la capacidad de imponer una “verdad”. El lector que no esté suficientemente convencido del peligro que esto representa solo tiene que dirigirse a la Unión Soviética, a la Alemania Nazi, Cuba y China socialistas, y a menor medida a los Estados Unidos durante la época del Red Scare. En cada uno de estos ejemplos el gobierno abusa de su influencia editorial para difundir propaganda a favor del gobernante en turno, con resultados desastrosos. El que crea que eso no puede pasar aquí está invitado a revisar el control del PRI sobre los contenidos de la SEP durante la mayor parte del siglo pasado, o bien, regresar en el tiempo dos semanas, y recordar que el FCE organizó una serie de entrevistas promocionales a Enrique Peña Nieto.

La existencia de instituciones editoriales de carácter público es un arma apuntada a la cabeza de la libertad de prensa y de expresión. El Fondo de Cultura Económica realiza, en el mejor de los casos, una labor errónea, en el peor, una labor maligna, y por tanto debe ser eliminado antes de convertirse -¿Aún más?- en un instrumento propagandístico al servicio del gobernante en poder.

Las ventajas secretas de Secret

Secret

Because he’s the hero Gotham deserves, but not the one it needs right now.

Esparciéndose más rápido que el Ébola, quemando más gente que ISIS y revelando más secretos que Edward Snowden, no es sorpresa que Secret esté siendo el principal tema de pláticas en todo tipo de contextos y círculos sociales.

Secret, —para los pocos que no la conozcan— es la más reciente gran red social. Originaria de un Start-Up en San Francisco, Secret es una plataforma que te permite publicar fotos y mensajes de texto para comunicar secretos al mundo de manera anónima. Un concepto simple y novedoso, pero con un error de cálculo por parte de los desarrolladores; es claro que una herramienta como Secret sería muy útil para ventilar secretos propios, pero es aún más claro que la gente encontraría un “mejor” uso para la aplicación: compartir secretos de los demás.

No es secreto que el éxito de Secret se debe a que es una plataforma ideal para el esparcimiento de chismes dentro de una comunidad, algo que no ha sido de agrado de todos, tanto el grupo de detractores como de usuarios de Secret han incrementado en número en el transcurso de las semanas, ante esto tengo que concluir que la aplicación se ha convertido en un placer culposo, uno que se denuncia en público pero se abusa en lo privado.

Es el objeto de este artículo hablar en contra de la corriente y demostrar que no tiene que ser así, Secret, aún cuando se le da un “mal uso”, puede ser una herramienta muy útil e interesante, así como netamente beneficiosa para la sociedad en general.

Para entender los beneficios que puede representar la consolidación de Secret como red social de uso masivo, es útil pensar en los efectos de un fenómeno similar: el chantaje.

En su libro “Defendiendo lo Indefendible” el economista norteamericano Walter Block, se dedica a dar un punto de vista positivo sobre conductas que son generalmente denunciadas, hablando sobre el chantaje, Block nos dice:

 “El chantaje es una oferta de un intercambio, es la oferta de cambiar algo, usualmente el silencio, por un bien, usualmente dinero, si la oferta se acepta, el chantajeador guardará silencio y el chantajeado pagará el precio acordado…

El chantaje tiene algunos efectos positivos… aparte de las pocas víctimas inocentes que son atrapadas en la red, ¿Quienes son la principal presa de un chantajeador?…esos individuos que viven “al margen de la criminalidad” (como diría un economista), donde el mínimo factor podría impulsarlos hacia un lado u otro. El miedo adicional al chantaje puede ser suficiente, en algunos casos, para disuadirlos de cometer un crimen.”

 

De la misma manera, Block reconoce y comenta sobre el vínculo entre el chantaje y el chisme.

 “La única diferencia entre un chismoso y un chantajeador es que el segundo guardará silencio — por un precio. De cierta forma, el chismoso es mucho peor que el chantajeador, pues el segundo le da al chantajeado la oportunidad de silenciarlo. El Chismoso expone el secreto sin advertencia previa. ¿No está un secreto más seguro en manos de un chantajeador que de un chismoso?”

Claro, las personas “quemadas” en Secret rara vez están cometiendo un delito, sin embargo —y sin adentrarnos en la moralidad de los actos—, sí estan llevando a cabo actos que son generalmente denunciados por la sociedad en general, como lo son la promiscuidad, el adulterio, y hasta corrupción electoral en las Sociedades de Alumnos de las Universidades Públicas.

Todas estas conductas se llevan a cabo en secreto y existe un gran interés en que no salgan a la luz, misma que se juzga contra el riesgo de que el secreto se exponga. Si el riesgo fuera de 100%, —es decir, que fuera seguro que el secreto saldrá a la luz— lo más probable es que no se cometan ninguno de estos actos. Secret contribuye a elevar el riesgo de que un secreto se revele hacia el 100%, sin alcanzarlo, pero el riesgo extra es un claro incentivo en contra de llevar a cabo dicho acto; gracias a Secret podríamos ver una reducción en los casos de promiscuidad, adulterio y corrupción estudiantil, gracias al creciente peligro de ser descubiertos.

Por otro lado, debo admitir que encuentro Secret como algo fascinante, dado que introduce un concepto nuevo a la interacción digital popular: el anonimato.

Existe discusión sobre si el anonimato permite mostrar a una persona como en serio es, o sí las barreras autoimpuestas son parte de quienes somos, pero eso es para otro día, lo importante es que Secret nos deja ver como son las personas cuando no existen castigos a la expresión libre de ideas. Todos hemos escuchado sobre “Bailar como si nadie te estuviera viendo”, pero eso es poca cosa, Secret nos ha traído la era de “Hablar como si nadie supiera quien eres”, y es francamente emocionante. Académicos en las ramas de economía, sociología y teoría de la información harían bien en fijarse en el desarrollo de secret.

Otro punto interesante será la respuesta negativa hacia Secret, y los vínculos que tiene con otro gran suceso internacional y de importancia mucho mayor, ¿Cómo afectará el nuevo deseo de privacidad la opinión popular sobre el espionaje gubernamental, como el efectuado por la NSA? Sería simpático si algo tan mundano como una aplicación chismografa fuera la chispa que por fin encendiera el rechazo masivo al espionaje por parte de los Estados hacia sus ciudadanos.

Pase lo que pase, creo que es importante aceptar a Secret, y asegurarnos de que sobreviva, que no se convierta en solo una moda pasajera, tanto por razones académicas, como sociales y personales.

El feminismo y la objetificación.

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“Y es por eso que todas son unas putas… COMPREN MI PRODUCTO”

La cosificación -objetificación- es una palabra horrible tanto por su significado -literalmente, tratar como cosa a algo que no lo es- como en su fonética; el considerar a una persona como objeto, aún si no es algo indiscutible mente inmoral -todos cosificamos de cierta forma- sí es una actitud que debe ser vigilada para asegurarnos de que no degenere en conductas peores. El uso de mujeres sexys en anuncios no es algo malo, sin embargo hay que ser consientes de las conductas que pueden surgir al llevar la cosificación a extremos más alarmantes y que pueden desencadenar en violencia.

Es por esto que, aún si no estamos de acuerdo los grupos feministas -hablando de feminismo en general, sin entrar a sus diferentes variantes- tenemos que aceptar que su labor es netamente buena y necesaria para evitar que la cosificación se escape de nuestras manos. ¿No?

Pues en realidad no. De hecho, en mi opinión, la cosificación de la mujer es parte de la mera esencia del feminismo.

Para demostrar mi punto les presento las señales de la cosificación. Según la filosofa Martha Nussbaum, una persona esta siendo cosificada sí:

  1. Se usa como una herramienta para cumplir propósitos ajenos. (Instrumentalidad)
  2. Se le trata como si fuera incapaz de tomar sus propias decisiones. (Falta de auto-determinación)
  3. Se le considera propiedad de otra persona. (falta de auto-propiedad)
  4. Se le ve como algo intercambiable (fungibilidad)
  5. Se le toma como algo cuya destrucción es aceptable. (violabilidad)
  6. Se considera que sus experiencias y opiniones personales carecen de valor (falta de subjetividad)

Si se dan cuenta, ninguna de las anteriores se tiene connotaciones sexuales, puede parecer extraña su ausencia debido a que en la vida cotidiana las palabras “cosificación” y “sexual” van de la mano, sin embargo a  mí me parece correcto, la cosificación -llevada a un extremo- es mala en sí misma sin la necesidad de tener tonos sexuales para ello, de manera simple, ya que eres un objeto no importa si eres un sillón de masajes, o un vibrador.

Ahora, ¿Cómo se manifiestan los preceptos anteriores al trato feminista de la mujer? De entrada acepto que el trato feminista a la mujer no cumple con todas las condiciones anteriores, pero honestamente tampoco el machista, ni tampoco la gran mayoría de casos de cosificación que podemos encontrar; el cumplimiento de todos los preceptos se encuentra reservado para casos de extrema maldad como el del partido Nacional Socialista Obrero Alemán -Nazi- en su trato a judíos y personas con discapacidades o desordenes genéticos.

Sin embargo, el feminismo cumple con varios de los anteriores preceptos, esto se debe a su carácter como ideología colectivista.

El extremo opuesto al individualismo -la idea de dar preponderancia a la persona en lo individual sobre la masa y su interés-, el colectivismo se preocupa por la sociedad como grupo, priorizando los objetivos grupales sobre los de cada persona en lo individual. Es aquí donde se origina la cosificación de la mujer en el feminismo.

La negación de la subjetividad.
El colectivismo, por definición no se preocupa por las opiniones de cada persona en lo individual, sino por la meta grupal y los medios para conseguirla, cumpliendo así el sexto supuesto de la cosificación, la negación de la subjetividad; al feminismo no le importan las opiniones individuales de las mujeres a las que intenta defender.

El feminismo en su afán colectivo decide que una actividad es mala para las mujeres, por ejemplo, el tener una carrera como modelo, cita razones que considera válidas como el “fijar estándares injustos e irreales de belleza” y la condena; las opiniones y gustos de las mujeres dedicadas al modelaje pierden importancia contra la masa amorfa de “la mujer”.

Como fichas de dominó.
Lo anterior es suficientemente malo por su cuenta, pero la cosa no se queda ahí, la negación de la subjetividad arruina al feminismo puesto a que ocasiona una reacción en cadena hacia el cumplimiento de los demás preceptos de la cosificación.

La instrumentalidad de la mujer en el feminismo por ejemplo, es cada día más notoria, no hay escasez de personas y empresas que se aprovechan de la popularidad del feminismo para  usar a las mujeres como herramienta para sus fines personales. Jessica Rey -la mujer de la imagen inicial- es un claro ejemplo; en un video que se volvió viral en la red ella explica lo que ve como una creciente falta de “dignidad” en la evolución del traje de baño femenino, convenientemente ella tiene una línea de ropa más conservadora, ¡Ideal para poder disfrutar la playa sin tener que sentirte denigrada!; no hace falta un ojo demasiado crítico para notar que el mensaje es: “eres puta, compra mi producto para dejar de serlo”, algo increíblemente similar al “eres fea, compra mi producto para dejar de serlo” que tanto es condenado por los grupos feministas. Sin embargo, tengo que admitir que los diseños son bonitos.

Recientemente el feminismo ha sido igual un gran instrumento en la política, siendo ya un punto clave en las campañas para las candidaturas presidenciales de tanto Hillary Clinton como de Elizabeth Warren en los Estados Unidos, así como para la -fallida- candidatura en México de Josefina Vázquez Mota.

Los demás preceptos son igual de recurrentes en el feminismo, un ejemplo claro fue la controversia causada por los comentarios del piloto Sergio “Checo” Pérez hacia Susie Wolff, la nueva piloto de la Fórmula 1.

Al ser preguntado sobre su opinión acerca de tener una compañera mujer, “Checo” reveló su desagrado, haciendo notar que le daría pena ser vencido por Wolff, pues consideraba que ser mujer la hacía peor piloto. “Checo” después aseguro que solo estaba bromeando y que tiene una buena relación con Wolff.

La respuesta feminista fue tan pronta como incorrecta, en lugar de apoyar a Wolff en lo individual, haciendo notar los logros y aptitudes que la llevaron hasta ahí, la contestación se basó en defender a “las mujeres”, “las mujeres somos buenas conductoras, tan buenas como los hombres” era el mensaje.

El feminismo se apoderó de la situación de Wolff para fomentar causas ajenas a ella -instrumentalidad-, Susie -una piloto de F1 por lo tanto mejor conductora que el 99% de la población del mundo- se perdió entre la masa de mujeres que son “tan hábiles como los hombres” como si no fuera un caso especial -fungibilidad-. Susie eventualmente contesto a las injerencias sobre el comentario del “Checo”: “Conduzco mejor que cocino” fueron sus palabras, de manera inteligente y humorística Susie terminó la controversia, demostrando que ya era una “niña grande” y que no necesitaba al feminismo, por más que el feminismo insista lo contrario a cada mujer -falta de auto-determinación-.

Y al final esa es la verdad, las mujeres no necesitan del feminismo, en realidad “las mujeres” ni siquiera existen, existe cada mujer en lo individual, existen. Un verdadero feminismo, una ideología que fomente el desarrollo y los derechos de cada mujer como su propia persona, es la misma que fomenta el desarrollo y los derechos del resto del mundo: el individualismo. ¿No suena mejor el juzgar a cada quién por sus aptitudes individuales, que juzgar a la gente como grupo simplemente por su combinación de cromosomas?

Al feminismo ser una ideología colectiva, niega la subjetividad latente en cada mujer como individuo, ignora sus gustos, deseos y opiniones, sustituyéndolas por lo aceptable y útil para “la mujer”.

Cada mujer es diferente así como cada persona es diferente. Hay mujeres que quieren ser profesionistas, amas de casa, modelos, maestras, masajistas, prostitutas, monjas, madres; hay mujeres que les gustan los hombres fuertes, dominantes, sumisos, machos, otras mujeres; hay mujeres que les atrae el sexo, el celibato, los hombres jóvenes, el peligro, la discreción, los tríos, los hombres asiáticos, que quieren ser las dominantes o que tienen fantasías de violación. Nada de lo anterior es objetivamente malo, el negarlo es negar la subjetividad de cada mujer, reprimir su individualidad, suprimir su identidad, hacer a las mujeres iguales, aburridas, intercambiables.

Objetos.

 

La cruda de talla mundial.

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 Dilma, decime que se siente…

Con excepción de la victoria alemana del día de ayer, la última presentación del Mundial de Futbol se distinguió por los fracasos. Hubo el fracaso de la selección Brasileña de llevarse la copa, dar un buen papel, o de al menos morir con honor; el recurrente fracaso de la selección Mexicana de llegar al quinto partido; el fracaso de Lionel Messi de ganar lo único que le faltaba para poder ser considerado entre los mejores jugadores de la historia; entre otros, pero sobre todo está el fracaso en la estrategia de la presidenta Brasileña Dilma Rouseff.

Días antes del comienzo del mundial, Dilma se imaginaba este lunes 14 de Julio como el día en que ganaría anticipadamente las elecciones presidenciales de Octubre, un Brasil campeón en su tierra hubiera sido suficiente para sofocar las protestas civiles que se han alzado en contra de su gobierno, o al menos hubiera logrado distraerlas por un rato. Un Brasil campeón del mundo en casa, y con la esperanza de ganar el único premio que le falta: la medalla de oro en el fútbol olímpico en Río 2016. Gran fiesta, ¡Y aún faltan las Olimpiadas!

Sin embargo, es evidente que el plan no salió según lo esperado, sino todo lo contrario; de manera similar a lo ocurrido en Sochi, Russia para las Olimpiadas de Invierno, el enfoque mundial sobre Brasil solo sirvió para exponer los graves problemas que enfrenta el país en todo ámbito. No hubo escasez de reportes de la prensa internacional sobre el mal estado de las calles, las acomodaciones, la gente y hasta los estadios, mismos que se derrumbaron o que ni siquiera pudieron terminarse antes del evento. El mito del despertar Brasileño que se venía cocinando desde tiempos de Lula da Silva había sido lanzado por la ventana, y Dilma estaba siendo abucheada en los estadios cada vez que aparecía en las pantallas.

Los encabezados del periódico para la próxima semana son bola cantada, primero “La Victoria Alemana”, seguido por “El Fracaso Brasileño”, para finalizar con “Lo que nos costó el mundial… ¡Y aún faltan las Olimpiadas!”.

Es una lástima que el pueblo brasileño haya tenido que pagar por esto, pero existe un fracaso que nos conviene a todos y que se suma a una línea de derrotas que a todos nos debería alegrar, el fracaso del populismo. El rechazo –por una sección considerable del pueblo-Brasileño al mundial -una frase que nunca creí escuchar- puede ser el primer paso para que el máximo evento del fútbol se una a la crisis que en este momento están pasando los juegos Olímpicos, tanto de verano como de invierno: ya nadie los quiere.

Ejemplo claro de esta crisis se aprecia en la selección de sede para los Juegos de Invierno 2022: Munich (Alemania), Davos y San Moritz (Suiza), Estocolmo (Suecia), Krakow (Polonia) y Lviv (Ucrania) -todas ellas buenas opciones-, han retirado su candidatura debido a mala recepción pública, resultando en una lista de candidatos que solo incluye a Oslo (Noruega), Beijing (China) y Almaty (Kazajistán), situación que empeora con los rumores del retiro de Oslo de la contienda.

Al observar el costo de los últimos juegos, no es sorpresa que se encuentren en esta situación ni parece ser un hecho aislado; en numeración americana, los juegos de Sochi reportaron un costo de 51 billones de dólares, sin lugar a duda un costo ridículo sólo explicable por la rampante corrupción y desperdicio que ya se hizo la especialidad del gobierno ruso.

Es importante considerar que el costo estimado para los juegos de Sochi fue poco más de 12 billones de dólares, lo que pone al descubierto la verdadera naturaleza de estos eventos: el clientelismo político, las Olimpiadas y los Mundiales de fútbol son oportunidades únicas para dar o devolver favores a ciertos sectores de la sociedad, en especial los constructores, hoteleros y los medios, todos siempre ligados con la clase política. Es por eso que es imperativo que el rechazo por estos eventos se siga desarrollando, en especial en los países “del tercer mundo” que son los más vulnerables a estos abusos, tanto la FIFA como el comité Olímpico tienen que verse forzados a moderar sus exigencias de infraestructura y aumentar el control de gasto para sus respectivos eventos.

Mientras tanto, me gustaría ver que los juegos sean concedidos a países con infraestructura y economía ya desarrollados, los Estados Unidos serían un gran candidato: sólo en el Estado de California podría celebrarse un mundial sin necesidad de gastos considerables en infraestructura; pero con las sedes para este tipo de eventos ya concedidas para el corto y mediano plazo, por lo pronto tendré que conformarme con saber que ni el mundial, ni las olimpiadas se aparecerán por México en un buen rato.